El Profeta y el Profeta Mensajero

Que las alabanzas sean para Allah, El Creador del mundo, el creador de los lugares, el que Existe sin semejantes y sin lugar, y que Allah eleve el rango de nuestro Profeta Muhammad, y preserve a su comunidad de lo que el Profeta temía por ella.

Dios nos creó como seres humanos en este mundo donde encontramos placeres que nos atraen, un mundo en el que nos enfrentamos apruebas continuamente. Una de esas pruebas es la existencia del shaytan, que intenta apartarnos del camino recto. El demonio busca engañarnos, desviarnos, intenta sembrar en nuestro corazón ilusiones falsas, empujándonos hacia los deseos prohibidos. No nos deja en paz, insistiendo una y otra vez hasta conseguir llenar nuestros corazonesde enfermedades del alma y de defectos peligrosos que nos alejen del camino correcto.

Hermanos en la fe, no hay forma de protegerse de esto ni de mantenerse firme en el bien, excepto siguiendo el camino de los profetas. La verdadera rectitud del corazón se logra con el conocimiento correcto sobre Dios: conociendo Sus nombres, Atributos, Actos y Sus Juzgamientos. Pero este conocimiento no se puede alcanzar por uno mismo, sino que sólo se obtiene a través de la revelación que Dios envía a Sus mensajeros, es un conocimiento que adquirimos por transmisión tal como ordenó nuestro Profeta. 

La adquisición del conocimiento por transmisión de parte de gente de confianza es lo que nos facilita conocer lo que Al-lāh acepta y recompensa, lo que hace merecer Su castigo y todo lo que debemos evitar para que en el más allá no formemos parte de los perdedores. Es esta vía la que nuestro Profeta nos ordenó seguir para adquirir el conocimiento Islámico. Por eso, la gente necesita a los profetas de forma imprescindible. 

Dios envió a los profetas y mensajeros para guiarnos hacia lo que es mejor para nosotros, tanto en esta vida como en la otra. Los profetas son la élite de la humanidad. Dios los eligió, les dio un alto nivel sobre el resto de las personas. Son los más piadosos, sabios, pacientes, misericordiosos y bellos de su tiempo. Dios los protegió de los defectos graves y les otorgó un grado especial por Su misericordia, ya que Él hace lo que quiere, y nada Le es obligatorio.

Ellos son nuestros modelos y nuestros guías. Un profeta es un hombre al que Dios le revela seguir la ley religiosa (sharī‘ah) del profeta anterior, y le ordena transmitir ese mensaje a su pueblo. En cambio, un mensajero es también un profeta, pero que recibe una nueva ley revelada y también tiene el deber de transmitirla. 

Así que tanto los profetas mensajeros como los profetas que no son mensajeros han sido enviados por Dios para transmitir el mensaje que Él les ha revelado a su pueblo. 

Al-lāh ta^ālā dice:

{كَانَ النَّاسُ أُمَّةً وَاحِدَةً فَبَعَثَ الله النَّبِيِّينَ مُبَشِّرِينَ وَمُنْذِرِينَ}

lo que significa: “La gente constituía una sola comunidad, y a continuación Al-lāh envío a profetas como anunciadores de buenas noticias y advertidores de un castigo”.

Todos los profetas fueron enviados a su pueblo con la misión de enseñarles los asuntos de la religión. Su función era anunciar la buena noticia del paraíso a quienes creyeran en Dios, en Su mensajero y obraran con rectitud, y advertir sobre el castigo del infierno a quienes los desmintieran.

Algunas personas afirman que un profeta que no es mensajero no habría recibido la orden de transmitir el mensaje, pero esto no es correcto. 

Es necesario saber que todos los profetas, desde Adam —el primero de ellos— hasta el último, nuestro profeta Muhammad, fueron musulmanes y todos llamaron al Islam, lo que se evidencia en el Quraan:

وَمَنْ يَبْتَغِ غَيْرَ الْإِسْلَامِ دِينًا فَلَنْ يُقْبَلَ مِنْهُ وَهُوَ فِي الْآخِرَةِ مِنَ الْخَاسِرِينَ

Que significa: “Quien sigue otra religión que no sea el Islām, no será aceptada de él, y en el más allá formará parte de los perdedores. 

Es decir, todos los que sigan otra religión que no sea el Islām, y mueran en este estado, entonces no será aceptada de ellos, y formarán parte de los perdedores en el más allá.

Nuh ^alayhi salam era musulmán llamó al Islām, Ibrāhīm era musulmán llamó al Islām, ya^qub era musulmán llamó al Islām, Mūsā era musulmán y llamó al Islām, ^Isa Jesús era musulmán y llamó al Islām, todos los profetas son musulmanes.

En cuanto a lo que llegó en el Qur’ān respecto a nuestro Profeta Muḥammad صلى الله عليه وسلم

قُلْ إِنَّ صَلَاتِي وَنُسُكِي وَمَحْيَايَ وَمَمَاتِي لِلَّهِ رَبِّ الْعَالَمِينَ  لَا شَرِيكَ لَهُ ۖ وَبِذَٰلِكَ أُمِرْتُ وَأَنَا أَوَّلُ الْمُسْلِمِينَ

Lo que significa: “Di, Por cierto mi rezo, mis actos de adoración, mi vida y mi muerte, todo pertenece a Al-lāh, el señor de los mundos, Él no tiene socios. Esa es la orden que recibí y soy el primer musulmán”, esto significa que era el primer musulmán de esa comunidad en concreto, es decir que en el momento del inicio de su profecía no había más musulmanes sobre la tierra salvo él صلى الله عليه وسلم , no significa quenuestro Profeta Muḥammad fuera el primer musulmán en absoluto, por supuesto que no. Todos los profetas eran musulmanes y dijeron:

لا إله إلا الله

Como dijo el Profeta en un hadiz relatado por Malik en el Muwatta':

أفضل ما قلت أنا و النبيون من قبلي

لا إله إلا الله 

Todos los profetas eran musulmanes, y han estado preservados del descreimiento tanto antes de su profecía tal como después, Allah también los ha preservado de los pecados mayores y de los pecados menores que contienen una bajeza.

Los Profetas también estaban preservados de las enfermedades repulsivas, las enfermedades repugnantes como la lepra o la salida de gusanosdel cuerpo.

Son todos verídicos, honestos y extremadamente inteligentes.

Nuestro profeta Ayyub no tuvo esa enfermedad repugnante que muchos le atribuyen, a nuestro profeta Ayyub jamás le salieron gusanos del cuerpo y mucho menos los recogía y los regresaba a su cuerpo. 

Nuestro profeta Muhammad no huyó de Makkah a Madinah, como dicen en los colegios, sino que nuestro profeta por orden de Allah, por revelación de Allah, emigró desde Makkah a Madinah. Muhammad, sallallahu alayhi wasallam, es el ser humano más valiente que Allah ha creado y no está atribuido con la cobardía. Nuestro profeta Muhammad jamás quiso suicidarse como algunos le atribuyen. 

Nuestro profeta Dawud no mandó al jefe del ejército al combate para que lo mataran y que luego pueda casarse con la mujer de este. Los profetas no están atribuidos con la traición, todos los profetas son leales.

Musa alayhi wasallam no tartamudeaba, hablaba bien, y nuestro profeta Adam no es un mono, ni viene de los monos. ¿Qué dijo nuestro profeta sallallahu alayhi wasallam? 

مَا بَعَثَ اللهُ نَبِيًّا إِلَّا حَسَنَ الْوَجْهِ حَسَنَالصَّوْتِ، وَإِنَّ نَبِيَّكُمْ أَحْسَنُهُمْ وَجْهًا وَأَحْسَنُهُمْصَوْتًا

Es decir, Allah no ha enviado un profeta sin que éste tenga una cara y una voz hermosa. Y nuestro profeta, Salallahu Alaihi Wasallam, es el profeta con la mejor cara y con la mejor voz que Allah ha enviado. 

Por lo tanto, ni Adam era un mono, ni Musa tartamudeaba.

Yusuf jamás quiso fornicar ante las provocaciones de esa mujer. Los profetas están preservados de los pecados mayores. 

Jesús, el profeta Isa, este profeta musulmán que forma parte de los mejores cinco profetas, jamás dijo, soy hijo de Dios. ¿Qué dijo? dijo InniAbdullah. Jesús jamás bebió alcohol. 

Suleiman, jamás cometió la brujería. 

Nuestro profeta Yunus, jamás se reveló contra Allah y tampoco se quiso suicidar. 

Ibrāhīm nunca dudó sobre la existencia de Dios, nunca vendió estatuas ni tampoco las fabricaba, no era un mentiroso, no ayudaba a cometer injusticias. 

Los profetas están preservados del descreimiento y están preservados de los pecados mayores, y quien atribuye a un profeta un descreimiento o un pecado mayor, habrá salido del Islam. ¿Por qué? Porque habrá contradicho el significado de los dos testimonios de fe.