El viaje Nocturno (Al isra') y la ascención a los cielos (al mi^raj)

AL ISRA'U WAL MI^RAJ
(EL VIAJE NOCTURNO Y LA ASCENSIÓN A LOS CIELOS)

El Profeta, sal-la Allâhu ^alaihi wa sal-lam, se encontraba en la casa de la hermana de ^Ali Ibn Abî Tâlib, radia Allâhu ^anhu, durante la noche del 27 de Rajab cuando apareció el ángel Yibrîl, ^alaihi s-salaam, y le informó que iba a emprender tal eminente milagro, el milagro del Viaje nocturno (al Isrâ'), que consistió en que el Profeta MuHammad sal-la Allâhu ^alaihi wa sal-lam, viajó desde Makka hasta la mezquita de al Aqsâ' en Jerusalem, una distancia aproximada de 1400km, y la Ascensión a los cielos (al Mi^râj), y esto durante una parte de la noche del 27 de Rajab. Yibrîl, ^alaihi s-salaam, subió al Profeta sal-la Allâhu ^alaihi wa sal-lam al Buraq, que es un animal del paraíso, entre el burro y la mula, y que recorría distancias rápidamente, donde llegaba su vista ponía su pata.

Durante su viaje, sal-la Allâhu ^alaihi wa sal-lam, vió cosas sorprendentes.

- Vió este bajo mundo con la apariencia de una mujer anciana, y eso prueba que este bajo mundo pronto va a acabar.

- También vió a Iblis, Shaytan.

- También, durante el viaje nocturno, el Profeta ^alaihi s-saalatu wa s-salaam, encontró a personas a las que se les estallaba sus cabezas y éstas volvían a ser regeneradas para volver a ser estalladas. El Profeta, sal-la Allâhu ^alaihi wa sal-lam, preguntó a Yibrîl ^alaihi s-salaam, quien le informó que aquello era el castigo preparado para la gente que dejaban el rezo en este bajo mundo. Allah amenaza del castigo a aquellos que retrasan el rezo fuera de sus tiempos, que decir de aquellos injustos que abandonan el rezo.

- El Profeta, sal-la Allâhu ^alaihi wa sal-lam, también vió durante el viaje a un toro que salía de un pasadizo estrecho, al cuál no podía regresar cuando lo intentaba, y Yibril ^alaihi s-salaam le informó que se trata de la persona que pronuncia una palabra corrompida, que contiene una gravedad y una fitnah, y que quiere retractarse de ella y no puede.

- También el Profeta sal-la Allâhu ^alaihi wa sal-lam vió a personas que se arañaban la cara y el pecho con uñas de cobre, y eso es el castigo para los que hacían la ghibah.

- También, el Profeta, sal-la Allâhu ^alaihi wa sal-lam, vió a personas que bebían el pus que salía de los fornicadores, y eso es el castigo para aquellos que bebían bebidas embriagadoras en este bajo mundo. Y también vió a personas que dejaban la carne halal y se peleaban por la carne podrida, y el ángel Yibril, ^alaihi s-salaam, le informó que se trataba de aquellos que cometían la fornicación, aquellos que tenían relaciones sexuales con las mujeres sin contrato de matrimonio.

El Profeta, sal-la Allâhu ^alaihi wa sal-lam, hizo varias paradas durante el viaje nocturno. Paró en Medina, y esto antes de efectuar la hégira, y rezó dos raka^h. También se detuvo en Madian la ciudad del Profeta Shu^aib, ^alaihi s-salaam, y rezó de nuevo dos raka^h. Visitó también la ciudad de Belén, la ciudad de nacimiento del Profeta ^Isa (Jesús) ^alaihi s-salaam y rezó dos raka^h. Hasta que llegó a la mezquita de al Aqsa en Jérusalem, que es la primera construcción dedicada a la adoración a Allâh después de la ka^bah, y fue construida en la época de Âdam ^alaihi s-salaam. Y allí, Allâh resucitó a todos los profetas, e hizo bajar del cielo al Profeta ^Îsâ (Jesús) ^alaihi s-salaam (Allah ha enviado a la humanidad 124000 profetas en total), y todos los profetas rezaron detrás del último Profeta, el mejor de los mejores, la mejor criatura de Allâh, el bien querido y entre todos honrado, el Profeta MuHammad sal-la Allâhu ^alaihi wa sal-lam. Allâh reunió a todos los profetas para que rezaran dirigidos por nuestro querido MuHammad, y esto por honrar al Profeta sal-la Allâhu ^alaihi wa sal-lam, y para demostrar su rango.

Luego, elevaron al Profeta MuHammad hacia los cielos por un mirqât (una escalera), hasta el primer cielo. Muslim relató en su Sahîh que el Mensajero de Allâh sal-la Allâhu ^alaihi wa sal-lam, dijo (lo que significa) que Yibril pidió que abrieran la puerta del primer cielo (los cielos son cuerpos palpables y cada cielo tiene una puerta). Se dijo: “¿Quién eres?” Contestó: “Jibrîl” Se dijo: “¿Quién está contigo?” Contestó: “MuHammad.” Le dijeron: “¿Ha llegado el momento de su ascensión al cielo?” Respondió: “Sí, el momento ha llegado.” Les abrieron. Así vió a ‘Adam, quien le dio la bienvenida e hizo súplicas en beneficio para él. Luego los elevaron de nuevo hasta el segundo cielo, Jibrîl pidió que les abrieran. Se dijo: “¿Quién está aquí?” Contestó: “Jibrîl” Se dijo: “¿Quién está contigo?” Contestó: “MuHammad.” Le dijeron: “¿Ha llegado el momento de su ascensión?” Respondió: “Sí” Les abrieron la puerta y luego nuestro Profeta vio a los dos primos maternos ^Isa hijo de Mariam y Yahyâ hijo de Zakariyya’. Le dieron la bienvenida e hicieron súplicas en beneficio de él. Así fue como nuestro Profeta MuHammad se transladó de un cielo a otro, y encontró a varios profetas que le dieron la bienvenida e invocaron en su favor. Encontró, así, en el tercer cielo a Yûsuf, el Profeta de Dios, ^alaihi s-salaam, que describió como aquel que recibió la mitad de la belleza. Encontró al Profeta ‘Idrîs ^alaihi s-salaam en el cuarto cielo. Entonces, encontró al Profeta Hârun ^alaihi s-salaam en el quinto cielo, después al Profeta Mûsâ ^alaihi s-salaam en el sexto cielo. En el séptimo cielo, el Mensajero de Allâh encontró a nuestro maestro ‘Ibrahim ^alaihi s-salaam apoyado a la Casa poblada, al-Baitu l-Ma^mur. Es un lugar visitado cada día por setenta mil ángeles que después nunca más regresan. Tenemos en esto una prueba del gran número de ángeles, puesto que todos los ángeles que visitan este lugar, nunca más regresarán. Así, cada día setenta mil ángeles visitan El-Baitu l-Ma^mur. Después, llevaron al Profeta cerca de Sidratu l-Muntahâ (el Jujuba de la extrema). El Mensajero de Allâh lo describió como que tiene un follaje similar a orejas de elefante y frutas comparables a vasijas de gran tamaño. Cuando se cubrió con lo que Allâh ha querido – se trataba de mariposas de oro –, ninguna de las criaturas de Dios lo pudo haber descrito tan hermoso era. 

La finalidad de la Ascensión fue honrar al Mensajero haciéndole descubrir cosas sorprendentes del mundo celeste y glorificar su rango y su grado. Y no es del todo como afirman ciertas personas desprovistas de conocimientos, que dicen que la finalidad de la Ascensión habría sido hacer llegar al Profeta a un lugar donde Allâh ^azza wa jal-la estaría. El Profeta no fue al encuentro de Allâh al igual que una criatura encontraría a otra, porque Allah queda exento de la localización en un lugar o una dirección, ya que Allâh no es un cuerpo, y estar localizado en un lugar forma parte de las características de los cuerpos. Allâh tabâraka wa ta^âlâ no se asemeja a una de Sus criaturas, como lo dice, Él Cuya palabra prevalece sobre la de todas las criaturas, en surat Ach-Chûrâ:

ليس كمثله شيء و هو السميع البصير

Lo que significa: “No hay absolutamente nada como Él, y Él es atribuido con Oír y Vista.”
Por lo tanto no se permite prestar atención a las interpretaciones que figuran en ciertos libros y que son mentiras, que Allâh se hubiera acercado a MuHammad hasta el punto de encontrarse a una distancia de un codo o menos que esto de él. Esto es un descreimiento. No es válido decir que los versículos de sûratu An-Najm significan que el Profeta se hubiera acercado a Allâh por la distancia. En realidad, se trata de Jibrîl ^alaihi s-salaam, como lo dijo ^A’ichah, que Allâh la acepte, cuando le preguntaron sobre la palabra de Allâh en sûratu An-Najm: lo que significa: “Le vio por segunda vez cerca de  Sidratu-l-muhtahâ (el Jujuba de la extrema).” Ella había dicho: “Se trata de Jibrîl.” O sea que Jibrîl se acercó a MuHammad a una distancia de dos codos o menos, porque añoraba al Profeta. No se permite atribuir a Allâh ta^âlâ nociones de proximidad o distancia, estos, son atributos de los cuerpos que ocupan lugares y que están localizados en direcciones. Allâh queda exento del lugar y de las direcciones por la opinión unánime de los musulmanes, como lo dijo el Imâm Abu Mansûr al-Baghdâdiyy: “Hay unanimidad sobre el hecho de que Allâh ta^âlâ no está concernido por el lugar, y no es afectado por el tiempo.”

Allâh tabâraka wa ta^âlâ existe sin estar en un lugar de toda eternidad, antes de la creación de los lugares y direcciones, sin lugar ni dirección y Allâh subhânahu wa ta^âlâ es como es de toda eternidad, sin cambio, sin dirección, sin lugar.

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