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Los pilares del Islam

Los pilares del islâm son cinco: testificar que no hay Dios sino Dios y que MuHammad es el mensajero de Dios, rezar, pagar la zakat (caridad obligatoria), ayunar Ramadân, y cumplir con los ritos del peregrinaje (Hajj) para quien tiene la capacidad de realizarlo.

Los Ángeles en el Islam

Los Ángeles son otra creación distinta de Al-lâh. Ellos no son de género masculino ni femenino y no se reproducen. Al-lâh los creó de la luz. Ellos nunca pecan. Ellos obedecen a Al-lâh en todo. Los humanos tienen ángeles cerca de ellos que graban todo lo que hacen. Algunos ángeles se le han aparecido a gente en la forma de hombre (Algunos ángeles pueden aparecer en la forma de hombres, pero sin órganos sexuales).

Todos los Profetas son Musulmanes

Otros profetas antes que Muhammad, salAllâhu ^alayhi wa salam, son: Adam, Noe, Abraham, Isaac, Ismael, Jacobo, José (hijo de Jacobo), David, Salomón, Moisés, y Jesús—la paz y bendiciones de Al-lâh sean con todos ellos. Las verdaderas escrituras fueron Revelaciones recibidas por los profetas. Moisés y Jesús recibieron escrituras, pero lo que llaman ahora la Tora y la Biblia han sido alteradas por el hombre y no son las verdaderas revelaciones recibidas por los grandes mensajeros Moisés y Jesús. La única escritura que aún permanece sin cambio alguno y que nunca cambiará es el Qur'an, cual es la escritura que Al-lâh le reveló a Muhammad, salAllâhu ^alayhi wa salam, Su último profeta, en un árabe claro y elocuente. Al-lâh ha prometido proteger el Qur'an de cualquier cambio por el hombre. Por eso, ha permanecido sin cambio alguno desde que fue revelado hace unos 1400 años. A diferencia de los profetas anteriores quienes fueron enviados a una gente particular, el Profeta Muhammad, salAllâhu ^alayhi wa salam, fue enviado a toda la gente que vivió durante su tiempo y toda la gente que vivirá después de él hasta el día del juicio.

Confiar en Allah y preservarse de los adivinos

Entre las obligaciones del corazón se encuentra el hecho de confiar en Allah. El musulmán al confiar en Allah cree con firmeza que tanto el beneficio como el perjuicio es algo que ocurre por la Voluntad de Allah. Allah es el Creador de toda cosa y nadie tiene la capacidad de crear, es decir, hacer surgir algo de la no existencia a la existencia, la criatura no crea ni el bien ni el mal, únicamente Allah crea. Quien confía en Allah evitará recurrir a lo prohibido por Allah, ya sea la brujería o la consulta con adivinos y videntes.

El Islam, es una condición para que los actos sean aceptados.

Tener una buena creencia es una condición para la aceptación de las buenas obras. Entonces, sin la buena creencia del Islâm, no hay recompensa en el más allá. Al-lâh Ta^âlâ dice: مَثَلُ الّذِينَ كَفَرُواْ بِرَبِّهِمْ أَعْمَالُهُمْ كَرَمَادٍ اشْتَدّتْ بِهِ الرِّيحُ فِي يَوْمٍ عَاصِفٍ Lo cual significa: Las obras de los que descreyeron, son como la ceniza llevada por el viento un día tempestuoso [sôurat Ibrâhîm / 'âyah 18].

Los daños de la lengua

La lengua es un beneficio eminente por el que Al-lāh ha honrado al ser humano. Y eso Al-lāh lo recuerda en el Qur’ân honrado, enumerando los beneficios que ha otorgado al ser humano. Así, nuestro Creador subhānahu wa ta^ālā dice, lo que significa: “¿No le hemos dado dos ojos, una lengua y dos labios?” Por lo tanto, la lengua es una gracia mayor que proporciona muchos beneficios, pero que expone a su propietario ante peligros graves; hasta el punto de que se ha dicho de la lengua: “La lengua es un órgano de pequeñas dimensiones, pero los pecados que puede cometer son enormes”. Es decir que a pesar de su pequeño tamaño, los pecados que uno comete con su lengua pueden ser muy graves. Sus grandes daños no se corresponden con su pequeño tamaño.

Los daños de la lengua

La lengua, aunque pequeña, puede cometer grandes pecados como la maledicencia, la difamación, la mentira, el juramento falso, la calumnia y el descreimiento. Estos pecados pueden llevar al infierno y deben evitarse. El silencio y el buen uso de la lengua son esenciales para la salvación.

Los ángeles son siervos honrados de Al-lāh.

Al-lāh ta^ālā dice acerca de Sus ángeles lo que significa: “Si alguien no cree en Dios, en Sus ángeles, en Sus libros, en Sus Mensajeros y en el Ultimo Día, se habrá perdido profundamente.” Deberían saber, siervos de Dios, que es una obligación creer en la existencia de los ángeles.

Al-lāh es el Creador de los siervos y de sus actos.

Entre los fundamentos de la creencia musulmana está creer que Al-lāh es nuestro Creador, o sea es Quien nos dio la existencia a partir de la nada, y también es el Creador de nuestros actos,  es Quien los da la existencia a partir de la nada. Se relata del Imām al-Junayd al-Baghdadiyy, que lo interrogaron acerca del tawhid – la creencia en la Unicidad de Al-lāh – y contestó: “Nadie da la existencia a cualquier cosa de las sustancias (a^yan) y de los actos (a^māl), o sea nadie los crea, sino Al-lāh ta^ālā.”

Allah es el Creador de los siervos y de sus actos

Allah es el único Creador de todo, incluyendo los actos humanos, tanto voluntarios como involuntarios. El ser humano solo adquiere sus actos mediante su intención, pero no los crea. Todo ocurre por la Voluntad de Allah, y creer en la predestinación del bien y del mal forma parte esencial de la fe.

El peligro de la lengua

Tenemos la obligación de ser agradecidos con por las bendiciones que Allah nos ha concedido. Y este agradecimiento se da utilizando estas bendiciones en lo lícito y no en algo que no es lícito, es decir, no mintiendo, no insultar a un musulmán, no faltar el respeto a los padres, entre otros pecados y por supuesto tampoco para cometer el descreimiento.

Advertencia contra el alcohol, las drogas y los tatuajes

El Imām Aḥmad relató del ḥadīth de Ibnu ^Abbās رضي الله عنهما que dijo: Oí al Mensajero de Al-lāh صلى الله عليه و سلم  decir: Lo que significa: “Jibrīl عليه السلام  vino a verme y dijo: Oh Muḥammad, Dios ha maldecido el alcohol, el que lo prensa y el que lo manda a  prensar, el que lo vende y el que lo compra, el que lo bebe y quien consume su precio, el que lo entrega y a quien se le fue entregado, el que lo sirve y el que se lo hace servir. “ Abū Dawūd informó que el Mensajero de Dios prohibió todas las sustancias embriagadoras  y todos los narcóticos. Un narcótico es lo que provoca un efecto físico o visual dañino.