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El Paraíso en Islam

Aquellos seres humanos que creen correctamente en Al-lâh, creen en el mensajero enviado a ellos, profesan su creencia, y mueren en ese estado vivirán para siempre en el paraíso, cual Al-lâh ha creado para ellos. La vida en el paraíso es mejor que lo que cualquier humano viviendo en la tierra pueda imaginar. Aquellos en el paraíso experimentarán en cuerpo y alma pero el cuerpo será un cuerpo nuevo sin defectos. El paraíso es un lugar muy real y actual.

Rendir cuentas después de la muerte

Esta vida es pasajera, para los humano y para los ŷinn, esta vida siempre termina con la muerte y no hay excepción. Los humanos no escogen su raza, sexo, padres, o lugar de nacimiento. Por eso, en el día del juicio final, no serán responsables por esos aspectos de su vida. Ningún ser humano es castigado y enviado al infierno por que nació siendo de cierto sexo, familia, nacionalidad o raza. Al-lâh, el Misericordioso, ha prometido al humano o ŷinn que muera con el credo correcto, como musulmán, la vivienda en el paraíso para siempre. La creencia correcta en Al-lâh no cambia.

La innovación en el Islām

Al-lāh dice en el Qur’ān el Karīm: {ومن يشاقق الرسول من بعد ما تبين له الهدى ويتبع غير سبيل المؤمنين نوله ما تولى ونصله جهنم و ساءت مصيرا} Lo cual significa: {Quién toma al Mensajero como enemigo, tras haber conocido la vía correcta, y sigue otra vía que la de los creyentes, no será preservado del castigo, y Al-lāh lo hará entrar en el infierno y qué mal destino.} Esta āyah honrada es una prueba de que si una persona se quiere salvar en el más allá, tiene que seguir la vía de los creyentes, o sea seguir lo que los sabios de la comunidad musulmana son unánimes, y es una prueba de que quién se aleja de esa vía, el infierno será su destino.

El amor por el Profeta Muḥammad صلى الله عليه وسلم

Que sepan hermanos en el Islām, que amar al Profeta Muhammad (Sal-lal-lāhu ^alayhi wa sal-lam) forma parte de las obligaciones del corazón, es decir, que toda persona responsable según la Ley del Islām debe amar al Profeta Muḥammad (Sal-lal-lāhu ^alayhi wa sal-lam), amar al mejor de los mejores (^Alahi s-Salāt wa salām), amar a aquel para quien el tronco de palmera seca lloró y gimió como un niño por haber dejado de estar en contacto con él, amar a aquel que nos ha enseñado el Tawhid, el Tanzih de Al-lāh, el hecho de que Al-lāh, Dios, el Único que merece ser adorado, el Único con la capacidad de crear a partir de la nada, Él subhānahu wa ta^āla, no se asemeja en absolutamente nada a todo lo que ha sido creado.

Los daños de la lengua

La lengua es un beneficio eminente por el que Al-lāh ha honrado al ser humano. Y eso Al-lāh lo recuerda en el Qur’ân honrado, enumerando los beneficios que ha otorgado al ser humano. Así, nuestro Creador subhānahu wa ta^ālā dice, lo que significa: “¿No le hemos dado dos ojos, una lengua y dos labios?” Por lo tanto, la lengua es una gracia mayor que proporciona muchos beneficios, pero que expone a su propietario ante peligros graves; hasta el punto de que se ha dicho de la lengua: “La lengua es un órgano de pequeñas dimensiones, pero los pecados que puede cometer son enormes”. Es decir que a pesar de su pequeño tamaño, los pecados que uno comete con su lengua pueden ser muy graves. Sus grandes daños no se corresponden con su pequeño tamaño.

Advertencia contra el alcohol, las drogas y los tatuajes

El Imām Aḥmad relató del ḥadīth de Ibnu ^Abbās رضي الله عنهما que dijo: Oí al Mensajero de Al-lāh صلى الله عليه و سلم  decir: Lo que significa: “Jibrīl عليه السلام  vino a verme y dijo: Oh Muḥammad, Dios ha maldecido el alcohol, el que lo prensa y el que lo manda a  prensar, el que lo vende y el que lo compra, el que lo bebe y quien consume su precio, el que lo entrega y a quien se le fue entregado, el que lo sirve y el que se lo hace servir. “ Abū Dawūd informó que el Mensajero de Dios prohibió todas las sustancias embriagadoras  y todos los narcóticos. Un narcótico es lo que provoca un efecto físico o visual dañino.

Al-lāh es el Creador de los siervos y de sus actos.

Entre los fundamentos de la creencia musulmana está creer que Al-lāh es nuestro Creador, o sea es Quien nos dio la existencia a partir de la nada, y también es el Creador de nuestros actos,  es Quien los da la existencia a partir de la nada. Se relata del Imām al-Junayd al-Baghdadiyy, que lo interrogaron acerca del tawhid – la creencia en la Unicidad de Al-lāh – y contestó: “Nadie da la existencia a cualquier cosa de las sustancias (a^yan) y de los actos (a^māl), o sea nadie los crea, sino Al-lāh ta^ālā.”

Los derechos de un musulmán sobre un musulmán

Abū Hurairah, que Al-lāh lo acepte, relató que el Mensajero de Al-lāh sal-la l-Lāhu ^alayhi wa sal-lam dijo: lo que significa: “Los derechos de un musulmán sobre otro musulmán son seis. “Le dijeron: “¿Cuáles son, oh Mensajero de Al-lāh?” Dijo: lo que significa: “Cuando lo encuentres entonces pásale el salām, y si te invita entonces responde a su invitación, y si te pide consejo entonces dale consejo, y si estornuda y dice: al-hamdu lil-Lāh entonces haz súplicas por él para que Al-lāh le otorgue el bien y la bendición, y si cae enfermo entonces ve a visitarlo, y si muere entonces acompáñelo siguiendo su cortejo fúnebre.”

El ḥaŷŷu-l-mabrur

El ḥaŷŷu-l-mabrur es el ḥaŷŷ en el cual el peregrino o la peregrina cumple con todas las condiciones de validez del ḥaŷŷ, realiza todos los pilares y las obligaciones, y se abstiene de las prohibiciones durante el período de ihram y de los anuladores del ḥaŷŷ, y también se abstiene de los pecadores mayores, al igual que de la relación sexual; desde el comienzo de la entrada en ritual hasta que termina de lanzar las piedras en los monolitos (jamarat).

El Profeta y el Profeta Mensajero

Un Profeta, es un hombre que recibe la revelación de seguir la sharī^ah del profeta anterior, y que recibe órdenes para transmitirla a su pueblo. En cuanto al profeta que es también mensajero, es un profeta a quien Dios revela una nueva sharī^ah y que recibe órdenes para transmitirla. Así que cada uno de los profetas mensajeros y de los profetas que no son mensajeros, ha recibido órdenes para transmitir a su pueblo lo que le ha sido revelado. Al-lāh ta^ālā dice: {كَانَ النَّاسُ أُمَّةً وَاحِدَةً فَبَعَثَ الله النَّبِيِّينَ مُبَشِّرِينَ وَمُنْذِرِينَ} lo que significa: “La gente constituía una sola comunidad, y a continuación Al-lāh envío a profetas como anunciadores de buenas noticias y advertidores de un castigo”.

Las lecciones y les enseñanzas durante el ḥaŷŷ

Al-lāh hizo en el ḥaŷŷ y los acontecimientos del ḥaŷŷ y en las distintas etapas del ḥaŷŷ poseedoras de sabidurías, lecciones, enseñanzas, reflexiones y beneficios para nuestra vida en este bajo mundo y la vida del más allá. Hay tantas enseñanzas que si uno reflexiona, analiza estas situaciones, inclina su corazón hacia ellas, y actúa para su más allá, ganará un eminente beneficio.

La Creencia verdadera

La religión del Islam: la religión del Islam es la religión de la verdad, la que está apoyada por las razones sanas, la que conviene a todas las épocas, la que es la religión de todos los profetas, desde Adam, el primero de ellos, hasta Muhammad, el último de los profetas صلى الله عليهم و سلم. Allah envió a los profetas para guiar a la gente hacia el bien y la virtud, que les lleven a la piedad hacia Allah ta^ala, y que les animen a apegarse a esta religión hasta el final de sus vidas.